Congelarse en el Pirineo
La peripecia personal de un superdotado
Autor: María José Mas ( Barcelona)



Guillermo, de 44 años, viene a mi consulta porque tiene gran confianza en Marcos (amigo común), quien lleva tiempo diciéndole que, además de toda la medicación alopática que está tomando, existen otros tratamientos menos agresivos y muy eficaces. Me dice que una amiga en cierta ocasión le preparó “flores” y le fueron bien.

Está en manos de un psiquiatra que le da antidepresivos, ansiolíticos y sedantes y él nota que vive en un estado de vaivén, de línea ascendente y descendentey no sabe en qué punto está.Me explica la situación que le ha llevado a este estado de cosas: Él ha sido un empresario de éxito que se ha ganado la vida maravillosamente. En su formación académica cuenta con cincocarreras y varios Masters (en Empresariales, Filosofía pura, Teología, etc.)

Hace diez años, aproximadamente, tuvo un accidente de coche. Conducía él y en este accidente fallecieron su padre y su hermano. A él se le clavó el volante en el pecho y desde entonces tiene una insuficiencia pulmonar. Se rompió la escápula de arriba abajo y siete costillas de la derecha. Estuvo ingresado por el problema físico aunque, gracias a sus creencias y fortaleza, superó el trago.

Se recuperó en parte del problema pulmonar, aunque quedó con una disminución del 40% de capacidad pulmonar y cuando hace senderismo, le cuesta respirar. A los 3 años de este accidente, comenzaron los problemas profesionales. Una de sus empresas se le fue de las manos, tuvo que empezar a vender propiedades para hacer frente a los gastos que se le venían encima y para tratar de salvaguardar otros negocios, pero al igual que las fichas del dominó, fueron cayendo uno tras otro hasta quedarse reducido a llevarle la contabilidad a su suegro, cosa que su mujer le pasa por la cara a cada instante y de forma poco agradable. Él es muy mesurado en sus comentarios y jamás habla mal de nadie.

Al poco tiempo, empezaron las dificultades familiares. Su mujer, muy exigente, quería volver a las comodidades de que había gozado pocos años atrás y le fue presionando hasta que él entró en una fase depresiva de consideración y le internaron en un sanatorio en el que permaneció quince días.

Durante ese corto período de tiempo, su mujer decidió dejarlo (según me apunta, ella tenía ya un amante, aunque él no lo sabía, y se fue a vivir con él) y cuando volvió a su casa familiar la encontró vacía. Ella se había llevado todo lo que le había parecido y a él le quedaban prácticamente las paredes.

Nunca habían hablado de separación, de forma que ante lo acontecido se quedó sin capacidad de respuesta. Dejó el lujoso apartamento y se fue a vivir con su madre porque con el sueldo del suegro no podía vivir y fue incapaz de enfrentarse y de plantear una batalla; se hundió en la miseria y tiró la toalla.

Me dice que no es ambicioso, duda respecto a su trabajo (por llamarle de algún modo), hay frustración aunque no se siente solo, no hay culpa y le gustaría intentar un acercamiento para reconstruir su hogar. La mujer no está dispuesta y le maltrata psicológicamente (le ve a diario en el negocio del padre / suegro) y ella no pierde ocasión de decirle que es un don nadie, entre otras lindezas.

Pregunto qué espera o qué desea obtener con esta terapia y me dice que quiere trabajar la insatisfacción que le produce la situación familiar porque le hace sufrir mucho. También necesita encontrar otro trabajo que le libere de estar bajo el yugo del suegro (en el trasfondo hay una falta de autoestima importante que él no menciona). Añade que no está al límite y que es capaz de soportar mucho más (y yo no tengo ninguna duda, su aspecto es el de un armario ropero, amplio, en el que cabe de todo).

No tiene miedo al futuro y observa, como si perteneciera a otro personaje, las cosas que ha tirado por la borda, entre ellas su precioso yate... Curiosamente no hay nostalgia, es un observador de una realidad que a veces cree no ser la que está viviendo, como si se tratara de un espejismo. Es meticuloso y extraordinariamente perfeccionista. Todo su aspecto es de un bloque, de esas personas que yo digo que “no tienen juego de cintura”.

La primera fórmula contiene:

Rock water, por su autoexigencia y capacidad para llegar a su propio martirio.

Bleeding heart, por el inmenso dolor de la ruptura.

Gentian, por la frustración y la falta de fe en sus propios recursos.

Star of Bethlemen, por la situación traumática que está viviendo y por el trauma del pasado.

Sweet chestnut, porque necesita una caricia para el alma.

A los quince días viene entusiasmado. Sus hijos (de 15 el chico y 18 años, la niña) están respondiendo maravillosamente y eso le llena de alegría. Están con la madre pero los ve mucho y tiene oportunidad de orientarlos y disfrutar de charlas distendidas. Han pasado el fin de semana juntos en la montaña, donde él conserva un pequeño refugio y esto le ha animado tanto que cree que puede montar una nueva empresa y ya la ve funcionando a pleno rendimiento. “Siempre he sido muy bueno en el trabajo”, me dice y prácticamente me describe el resultado de lo que hoy no es más que un sueño.

Piensa reanudar sus relaciones sociales y encontrar el equilibrio en este nuevo proyecto.Me dice que ha abandonado la medicación alopática porque con las flores se ha sentido como nuevo.

Le respondo que una medicación tan seria no puede abandonarse de la noche a la mañana sin que el facultativo así lo prescriba y, aunque se sienta mejor, debe dejarla paulatinamente y siguiendo las indicaciones de su médico.

Tanta euforia me hace levantar sospechas y la segunda fórmula contiene:

Vervain, para que no se deje llevar por los impulsos y el entusiasmo.

Scleranthus, para que encuentre el equilibrio entre los dos polos.

Lavender, para que se serene y pueda ver con mayor claridad.

Bleeding heart, porque el dolor de la separación persiste.

Sugilita, para que le permita tener una visión desde el alma.

A los quince días ha dado un nuevo giro. “No soy nadie, no sé cómo me atrevo a soñar...”Tiene los ojos velados, sin brillo y se deja caer en el sillón, como un saco de patatas. -“Estoy obsesionado por encontrar un trabajo mejor, vivo una humillación diaria en la empresa de mi suegro”-. No quiere relacionarse, apenas sale de casa para lo imprescindible. Me cuenta que su padre pidió la jubilación anticipada a los 62 años porque se sentía maltratado en la empresa y que su mejor amigo le traicionó. Sugiere que él está repitiendo el mismo patrón aunque no lo dice con estas palabras. Guillermo está más enfadado que su propio padre por la humillación que él sufrió.

Sabe que su padre ya perdonó a su ¿amigo? “pero yo no”, añade, casi en un susurro. También me comenta que con su hermano quedaron “temas pendientes” que ya no se podrán resolver.No ha visto a sus hijos en estos quince días y está desmoralizado por completo.

En esta ocasión le doy:

Hyssop, por el rencor, la rabia y la incapacidad de perdonar que está aflorando por la situación que vivió el padre.

Philotheca, para que aprenda a valorarse. Para que entienda que merece algo mejor y deje de autodescalificarse.

Water violet, por ese aislamiento al que se somete.

Beeding heart, porque la herida por su familia rota persiste.

Gentian, por su pesimismo, por ese “ya no lo podré resolver...”

En la siguiente visita me viene obsesionado por el peso. El médico le ha dicho que si no adelgaza puede sufrir un infarto. Una preocupación más a sumar a todas sus desgracias.Está todo el tiempo dándole vueltas al sufrimiento que le produce haber roto su proyecto de familia, y sabe que los más perjudicados son los hijos. Tiene tanta angustia que siente como si una mano le apretara el pecho constantemente. Ve su falta de proyecto como algo absolutamente desesperanzador. Me dice: “renuncié a mi carrera política por los hijos, he perdido todo lo que tenía, tanto material como afectivo, me he equivocado en todo”. Sus palabras suenan como las de D. Álvaro en La fuerza del sino cuando dice “seré infeliz eternamente, está escrito”. Son frases que caen como losas y lo llenan de negatividad.

Sigue comentándome que le debe una explicación a su hermano y que va a repetir los mismos errores de su padre. Vive en el pasado, para él no existe el futuro y el presente es negro.

Pienso de inmediato en las esencias de la familia de las borragináceas para que le aporten liviandad, no sólo emocional sino también física y pueda empezar a bajar un poco de peso.

Borage, para que sea capaz de levantar la vista y erguir su espalda. Para la opresión en el pecho.

Forget-me-not, porque ha vuelto a insistir en los temas pendientes con su hermano.

Hound’s tongue, por la dificultad para hacer una dieta.

Plumbago para que pueda romper con las dependencias que ha creado, soltar lastre y encontrar un camino más luminoso, más vital.

Joshua tree, para que no repita esquemas familiares.

Waratah, porque está muy hundido.

Rubí, para que le fortalezca el chakra base y lo ponga en el presente.

Estamos cerca de Navidades y viene más contento. Le gustan las fiestas aunque no la barbaridad de gasto que generan. De una parte, imagino, por su austeridad y, de otra, porque no se puede permitir ningún dispendio.El médico le ha rebajado media tableta del antidepresivo pero duerme mal eso le produce mucha ansiedad.Ha soñado con su hermano y se extraña, “curioso, ¿no? – hace un silencio -, hemos hablado como cuando estaba vivo y me he quedado en paz, ya no hay diferencias entre nosotros”. Una vez más compruebo la eficacia de Forget-me-not...

Tiene un requisitorio del banco y está angustiado porque en su ruina es incapaz de sobrevivir. Me habla de un cansancio psíquico. Su madre procura animarlo pero él querría ir a vivir solo porque no quiere ser una carga. Insinúa, a pesar de ser creyente católico y practicante, que no estaría mal ”dejarse morir...”

Pienso en su fórmula y le preparo:

Cherry plum, para que no se descontrole y calme esos miedos a tantas cuestiones.

Gentian, porque el pesimismo y él son como primos hermanos...

Angelica, para que sea capaz de conectar con otro mundo y no se sienta solo. Él cree en el Ángel de la Guarda y en este momento está perdido.

Columbine para que le ayude a alcanzar sus metas, especialmente después de diversos intentos fracasados y lo mejor de sí mismo aflore.

Rubí, para que se siga afianzando en el presente y no quiera huir...

Viene más suelto y sonriente, como si “pesara” menos. Lo primero que me dice es ”cuando esperaba el metro para venir, miraba la vía del tren como algo muy atractivo”.A estas alturas, ya hemos tenido tiempo de hablar largamente de muchos temas y me puedo permitir ciertos comentarios, por eso le digo:“Parece mentira que siendo un hombre tan cultivado y tan creyente, pienses en la vía del tren, primero porque es antiestético (se ríe) y segundo, porque al pobre maquinista le va a quedar un trauma de por vida, salvo que, previamente, le des una tarjeta mía por si acaso...” –y añado- “¿Imaginas toda tu humanidad esparcida a cachitos entre las ruedas de un metro?...

El suicidio no es una solución, le digo, pero si lo fuera, yo buscaría algo más original y que no implicara a nadie”. Toco el tema con mucha frivolidad e ironía como quien dice: “si te quieres suicidar vienes y lo hablamos”. El banco le está apretando y no tiene a quien acudir. Ha pasado las fiestas sin apenas ver a sus hijos y está desmontado.

En la fórmula sigue

Cherry plum, para que no haga tonterías

Rubí, para que le aporte coraje y necesidad de permanencia.

Monga waratah, para que recupere su fortaleza interior y sea capaz de salir adelante.

Tall yellow top, por su sentimiento de falta de pertenencia, por la falta de amor, para que le ayude a conectar su mente con su corazón.

Sunshine wattle, para que le restaure la alegría y el optimismo y sea capaz de volver a creer en sus posibilidades de futuro, para que se de cuenta de que el sol puede brillar de nuevo a pesar de las penas que ha vivido en el pasado.

A mediados de enero, de un invierno muy riguroso, llega con una idea “luminosa”. - ”Ya sé qué voy a hacer” – me dice muy sonriente y con cara de picardía- “he tenido una idea brillante”.Por un instante pienso que está viendo la salida a sus problemas y me alegro. Pero no salgo de mi asombro cuando me espeta: “me voy a dejar congelar”.

-“¿Qué dices?”

-“Lo que oyes. Estuve el sábado en la montaña y lo vi muy claro. Sólo tengo que tomarme algún somnífero, sentarme sobre una piedra (no puedo evitar pensar, ¡qué incomodidad!) y dejarme congelar... es sencillo, limpio y estético, no le hago daño a nadie y, por supuesto, quitaré tu tarjeta de mi cartera para no perjudicarte.” Y añade: “cuando me encuentren, ya habré muerto suavemente...”

-“O no”, le respondo. “Igual entras en un proceso de crionización y te despiertas como consecuencia de algún cambio climático, en otra época y más desorientado que un pulpo en un garaje”.

Se ríe y me pregunta cuántas pastillas de Orfidal va a necesitar para dormirse.

“Pues no sé, no tengo experiencia – le digo- pero teniendo en cuenta que eres alto y fuerte y pesas un bastante, igual tendrías que tomarte un montón...”Y entramos en una dinámica en la que yo intento banalizar el tema para quitarle solemnidad a su idea ya que por ese camino puedo ayudarle a desistir.El asunto del banco y otras cuestiones pendientes, las ha dejado en manos de un abogado amigo al que no sabe cuándo podrá pagar (“como a ti, me dice”) y eso le tranquiliza.

-“Total -añade- dentro de cuatro días seré un bloque de hielo...”

Y la fórmula es:

Cherry plum, por si mi intuición me juega una mala pasada...

Vervain, por esa euforia que le lleva a la idea de la congelación.

Black-eyed-Susan, para que afloren todos los traumas reprimidos y pueda empezar a elaborarlos. Soy consciente de que con esta flor, me la juego, pero siento que es el momento y confío.

Sunflower para que le de equilibrio entre su baja autoestima y la autosuficiencia, además de trabajarle la imagen paterna.

Cuarzo ahumado, para enraizarlo en la tierra.

Me telefonea para posponer la visita porque sigue en el Pirineo dándole vueltas al tema... Y yo, muy tranquilamente, le contesto que ya me llamará cuando vuelva.

Efectivamente, al mes me pide hora de nuevo y antes de que abra la boca y me cuente nada, me pongo seria y le digo: -“Ya se han acabado las tonterías y las frivolidades. Si este invierno, con el frío que ha hecho, no has tenido “narices” (la verdad es que empleo otra palabra más contundente) para seguir adelante con tu ingenioso proyecto de congelación, has perdido la oportunidad.

“Es momento de pisar firme en la tierra, tomar las riendas de tu vida y ponerte a trabajar y que no admito otra opción”.

Se queda atónito mirándome: -“¿De verdad no me has visto capaz?”

-“Claro que no, mucha labia, mucha imaginación y mucha tontería. Ahora ya es momento de emplear toda esa capacidad para crear algo positivo y que funcione, dejar atrás el pasado y caminar por la vida con paso firme. Hoy mismo te decides a trabajar en tu proyecto de vida o no hace falta que vengas más porque estamos perdiendo el tiempo los dos”.

“Me impresiona tu contundencia –dice- Bien, a ver qué se te ocurre”.

“Primero –le digo- me cuentas qué cosas han pasado por tu cabeza mientras estabas por los montes.

-“Si he de ser sincero y creo que a eso vengo, lo he pasado fatal. Han aparecido todos los fantasmas del pasado. La muerte de mi padre, me he sentido culpable por primera vez, mi hermano, tan joven y una familia deshecha por mi culpa, sus niños, su mujer... He soñado con mi mujer (todavía la llama “su mujer”) y me ha dado muy mal rollo, siempre enfadada. Sueños que me hacen sufrir al despertar.

Ahora me planteo si volvería con ella porque, la verdad, la situación se sostuvo tantos años porque aguanté su mal genio y sus desaires. Al verlo en perspectiva pienso que la vida en común fue dura aunque mientras hubo mucho dinero, ella podía gastar lo que le diera la gana y esola ponía contenta... También lamento mi renuncia a la política, formábamos un buen equipo y, con todo este tema, he dejado de ver a todas esas personas tan interesantes. No sé cómo salir del caparazón que me he creado para salvaguardarme...”

Este tipo de confidencias confirman la eficacia de las esencias. Sí, me la jugaba con la Black-eyed-Susan, pero ¡qué maravilla de resultado! Es fantástico ver cómo emerge la sombra y uno se enfrenta a lo que hay.

En esta ocasión la fórmula es:

Pine, por ese terrible sentimiento de culpa.

Nigritella nigra, es una esencia de transformación que trabaja la seguridad interior dando fortaleza para liberarse de lazos inadecuados y también ayuda a superar el dolor causado por heridas del corazón.

Honeysuckle, por la nostalgia que aflora de “aquellos tiempos”.

Dogwood, para ablandar la coraza, y ser capaz de abrirse a otras experiencias y también a ser menos riguroso consigo mismo.

Columbine, para que le aporte firmeza en sus propias cualidades.

En la cita siguiente me comenta que ha dejado el trabajo del suegro porque ha encontrado otra cosa, mal pagada pero que le permite alejarse de ese núcleo familiar que tanto le daña. Necesita encontrar un trabajo que le de satisfacción y le llene, algo que sea útil para los demás. Él es buen asesor y analista y el trabajo de “machaca” lo mata. También es buen comunicador y cuando ha dado clases a futuros empresarios, todos han llegado a directivos.

Ha buscado un piso, en el extrarradio, en una barriada muy humilde, pero que le aporta independencia y no sentir que a estas alturas de la vida está a “expensas de mamá”. Le duele el maxilar inferior y la ATM (articulación témporo-mandibular) y se da cuenta de la rabia que lleva dentro.Su hija se ha ido a vivir con el novio cosa que a él le ha disgustado mucho. Su hijo está hecho un manta y no pega ni sello en el colegio y cree que es debido al mal ejemplo que ve en casa. Esto le martiriza. Le duele y preocupa perderse el día a día del crecimiento de sus hijos.

Tiene malas digestiones y le digo que tiene demasiadas situaciones por digerir...Le vienen recuerdos de un tío abuelo que fue monje en Montserrat y mentor del que años después fue el Abad del Monasterio. Era un gran investigador y un hombre muy sabio. Se queda unos minutos con la mirada perdida y me dice: “no estaría mal ir a una celda de Montserrat, vivir allí y ganarme el sustento investigando en la Biblioteca...”

Y yo, insistiendo, “¿Qué? ¿Otra vez pensando en huir de la realidad? Cuando lo que tienes que hacer es enfrentarla... “

En el frasquito que nunca olvida y trae impoluto le preparo:

Columbine, que está haciendo milagros...

Snapdragon, por ese maxilar y tanta rabia acumulada.

Crowea, por las malas digestiones físicas y psíquicas.

Clematis, para que se apee del sueño.

Bleading heart, por el dolor de la separación de sus hijos.

Red chestnut, por la preocupación que siente por ellos.

Cuando le vuelvo a ver está muy satisfecho, pero no está en el pico de la euforia, sino en la realidad. Ha estado en contacto con amigos y conalumnos a los que formó y hay una posibilidad que le entusiasma. Parece que están a punto de crear una Fundación y le han propuesto que sea el Gerente.

Es, como todas las cosas que se inician, algo que requiere un tiempo, varios meses de gestación para conseguir los permisos y todas esas cosas de la burocracia, pero empieza a ver la luz. “De todas formas –me dice- estoy muy oxidado y no sé si seré capaz.”

Me comenta que ha dejado la medicación para dormir y prácticamente también los ansiolíticos que únicamente toma cuando está muy angustiado o muy histérico y que el médico le ve una gran mejoría. El trabajo que tiene por las mañanas sigue siendo un palo, pero dedica las tardes a la lectura y eso le encanta.El peso de la ruptura familiar sigue patente aunque ya habla con soltura de su ex. Sólo le duelen los hijos.Se siente muy pesado, como si no pudiera caminar, le cuesta avanzar y todo es una enorme carga. Me pide una dieta fácil, a ver si es capaz de adelgazar un poquito.

El barrio en el que vive le hace sentir de otro planeta. No puede tener conversación con ningún vecino, tendero o similar. Él es un hombre de una cultura exquisita y me dice: “me siento como una flor en el desierto”. Lógicamente pienso en una esencia maravillosa que voy a incluir en su fórmula que es:

Desert lily, ese lirio delicado que crece en un hábitat tan hostil y desprende una aroma sutil.

Bleading heart, sigue presente porque las heridas del alma se cicatrizan lentamente.

Old man banksia, que tan bien trabaja la densidad y el descorazonamiento sufrido por reveses y contratiempos.

Iris, para que le conecte con la creatividad y se entusiasme en el nuevo proyecto.

Columbine, para que crea en sus propias capacidades.

En la siguiente cita me dice que no le pesa tanto el barrio, que cada quien es como es y si no tienen cultura seguramente es porque la vida ha sido dura con ellos. Cree que puede dedicar algunas horas de forma altruista para que mejoren ortografía, y cosas muy básicas que les ayudarán a tener más seguridad.

Ha ido al casino del distrito municipal a ofrecerse y han acogido bien la oportunidad que les brinda.Lo que más le cuesta es superar la ruptura, no sabe cómo llamar a su ex cuando habla de ella, le digo que el nombre de pila es una forma muy común de hacerlo. Está empezando a salir con matrimonios amigos pero ir solo le cuesta enormemente, siente que está de más.Ha empezado a adelgazar, no sabe cuánto porque no se pesa, pero le baila la ropa.

Le digo:- “ahora falta que bailes tú”- y me mira atónito.

La cotidianidad se le hace muy difícil de soportar. Sigue siendo muy rígido en sus convicciones y lo que está mal, está mal. No hay matices de gris. Pese a todo, siento que estamos en la recta final. Quedan cosas por pulir, por mejorar y por aliviar, pero lo peor está superado.

En su fórmula incluyo:

Rock water, para esa inflexibilidad.

Bleeding heart, sigue estando ahí para acariciarle el corazón.

Hornbeam, por esa cotidianidad que le mata.

Old man banksia, para que siga trabajando el descorazonamiento que ha sufrido.

Iris, para que esté preparado, creativamente, para los retos que se avecinan.

Poco tiempo después me llama para decirme que la Fundación ya es una realidad y que se incorpora de inmediato para empezar a perfilar prioridades y crear un equipo de colaboradores. En las citas siguientes trabajamos esos flecos que todavía le duelen; la incomodidad que siente en sociedad porque va solo; está cansado de la pobreza y quiere luchar para recuperar una cierta posición; ya está buscando otro apartamento en un lugar más adecuado; también cambiará de coche porque en cualquier momento le puede dejar tirado; sigue adelgazando; piensa que ha echado por la borda veinte años de su vida y eso le causa una profunda frustración; tiene sensación de vejez y teme degradarse; le cuesta la aceptación del desgaste físico (en este momento tiene 46 años...) y algún temilla más.

Vamos elaborando las diferentes cuestiones que se plantean en cada visita. Ya ejerce como Gerente y organiza las diferentes vertientes de la Fundación; dedica una tarde a la semana a la formación de las personas de su ex-barrio; está satisfecho por el cambio que ha sido capaz de realizar y se siente con enorme gratitud. Ha sido capaz de ir a almorzar a casa de su hija y aceptar que viva en pareja.

En la Fundación hay una colaboradora que empieza a hacerle “tilín” y eso le ilusiona porque se creía incapaz de volver a sentir aprecio (le llama) por alguien. Me dice: “estoy MUY BIEN, con mayúsculas”. De su ex ya no habla, esa es agua pasada y sigue ocupándose de los hijos en la medida que ellos le permiten, ha comprendido que no puede manipular los deseos de los demás, hijos incluidos y, por mi parte le doy el alta aunque le dejo la puerta abierta para cualquier eventualidad.

Nos encontramos una tarde por la Rambla y está radiante. Mucho más delgado, sonriente, impecablemente vestido y me da un gran abrazo. Dice que hemos de quedar para que vaya un día a cenar a su casa con su novia, acepto y días después pasamos una velada deliciosa.

Le veo feliz, en lo que toca a su personalidad, pero, sobre todo, está alegre y esa es una cualidad del alma que, a veces, es una bendición aunque generalmente es una conquista.



E-mail: mjm@mariajosemas.com 

http://www.mariajosemas.com/

 
     
Sitio Web realizado por sicic.com